Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

La noche del 26 de septiembre de 2014, un grupo de 43 jóvenes estudiantes rurales fueron desaparecidos. Su paradero sigue desconocido. Sus padres mantienen la esperanza de volverlos a ver con vida y sostienen su demanda por la verdad. Estas son las historias de los corazones rotos y ojos esperanzados de unos padres que siguen soñando y añorando el regreso de sus hijos.

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La figura del desaparecido denota presencia en la palabra y el reclamo de quienes los buscan, aquellos que dan cuerpo al ausente a partir del propio, llevando en su pecho la imagen de aquel que rememoran día a día para cumplir con la promesa de no olvidar, de buscar hasta que su propio mundo se extinga.

Apalabrar desde el recuerdo conlleva la posibilidad de rescatar la individualidad de cada uno de los 43 jóvenes estudiantes normalistas de Ayotzinapa que fueron desaparecidos la noche del 26 de Septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, México. Los padres y madres son la figura central de este documental ya que son ellos quiénes nos otorgan el encuentro a la presencia.

Sin respuesta se continua la búsqueda, sosteniendo no solo una pancarta, sino los sueños truncados de sus hijos y la esperanza de encontrarlos. La desaparición es un hecho intolerable que desgarra el sentido común, implica la pérdida fundamental del sentido de la existencia, de la cotidianidad de la vida y el derecho fundamental de libertad. México el país de las fosas, de los desaparecidos, de los no identificados.

Apostamos a la memoria colectiva, a la escucha y el acompañamiento a los familiares, agradecemos a cada uno de ellos la posibilidad de hacerlo.

43 estudiantes de Ayotzinapa y miles más, con la esperanza de detener el conteo… ¡JUSTICIA!